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MI HISTORIA
Mi infancia...
¡Hola! Soy Daniela, y los idiomas siempre han sido mi primer amor.
Tuve una infancia increíblemente feliz. Una infancia muy sencilla, pero llena de amor, alegría... y helados. El amor venía de mi maravillosa familia, y la alegría de todas las actividades que llenaban mis días: bailar, cantar, jugar y, sobre todo, aprender nuevos idiomas.
De hecho, me apasionaba tanto aprender idiomas que, cuando cumplí siete años, ya podía expresarme en cuatro lenguas. No perfectamente ni con gran elocuencia, claro que no. Era solo una niña.
Una niña con el corazón abierto a nuevas culturas, a nuevas formas de decir "Hola" y "Te quiero", a nuevos chistes, nuevas emociones y, en definitiva, a nuevas maneras de ver la vida.
Y, al abrirme a la vida tan sinceramente, la vida también se abrió por completo para mí.
Se abrió tanto que, casi quince años después, me encontré aprendiendo mi octavo idioma, el chino, mientras me preparaba para trabajar como Embajadora Internacional en una de las compañías estadounidenses de cruceros.
Pero no vayamos tan deprisa... Empecemos desde el principio.

Mis padres...

Pasé mis primeros años junto a mi maravillosa mamá, aprendiendo a leer, a escribir y a expresarme correctamente.
Cuando tenía cinco años, les dije a mis queridos padres que ya no quería ir al jardín de infancia. Que ya era mayor y de que estaba lista para empezar la escuela.
Como ya no iba al jardín de infancia y mis padres no sabían muy bien cómo mantenerme ocupada durante ese tiempo, decidieron enseñarme absolutamente todo lo que consideraban necesario para empezar la educación primaria.
Mirando atrás, hoy me doy cuenta de lo decisivo que fue aquel año. Fue ese tiempo de preparación el que construyó los cimientos de mi educación y me permitió convertirme en una alumna segura de mí misma durante muchos años.
Gracias, mamá. Gracias, papá. Los quiero muchísimo.
Obviamente, ningún colegio aceptaría a una niña de cinco años, así que tuve que esperar un año más.
Y... ¡Dios mío! Qué bien aproveché aquel año.

Mi maestra...

Mi primera maestra...

Si me preguntaras qué recuerdos guardo con más cariño de mi escuela primaria, sin duda mencionaría tres.
• El irresistible aroma de los rollitos de canela recién hechos que cada mañana inundaba todas las aulas desde la panadería del colegio
• Mi primer amor, Román, y el cariño tan dulce que sentimos el uno por el otro desde el primer momento
Esas tres cosas eran la razón por la que cada mañana corría al colegio con una ilusión enorme.

Siempre sacaba las mejores notas. Nunca faltaba a clase. Y sabes por qué?
Porque cuando amas algo de verdad, no quieres perdértelo.
Estoy profundamente agradecida a mi primera profesora por todo el cariño, la atención y el cuidado que nos regaló.

Cada niño se sentía querido, valorado y acompañado. Su manera tan delicada de enseñar me inspiró profundamente.

Cada vez que la miraba sonreía e imaginaba que, algún día, yo también enseñaría a otros niños con la misma ternura y dedicación.

Estoy muy agradecida por el impacto que mi primera profesora tuvo en la pequeña Daniela.
• Y, por supuesto, mi maravillosa profesora, Elena. Una mujer amable, dulce, paciente, honesta, cariñosa...
¡Ay... cuánto la quería!

Mi inspiración...

Al terminar la escuela primaria pasé directamente a la secundaria.
Nuevos profesores.
Nuevos compañeros.
Nuevas experiencias.
Jamás olvidaré mi primera clase.
Era una clase de Historia.
Entré al aula... y me quedé completamente maravillada.

Toda la pizarra se había convertido en una auténtica obra de arte.

Con tizas de colores, nuestra profesora había ilustrado la historia que estábamos a punto de descubrir.
Y lo más increíble era que lo hacía en cada una de sus clases. Era tan inspirador y tan cautivador que todos deseábamos descubrir la historia escondida detrás de aquellos dibujos.
¡Dios mío! ¡Qué profesora tan extraordinaria! ¡Qué regalo para nosotros, sus alumnos!
Ese recuerdo permaneció conmigo durante muchos años.

Cuando empecé a crear mis propias clases, comprendí por qué siempre me había sentido tan atraída por el aprendizaje visual.
Quiero enviar un enorme agradecimiento a mi profesora de Historia por toda la inspiración y la extraordinaria dedicación que entregó a su profesión.
No era simplemente porque las imágenes nos ayudan a recordar mejor.
Era porque, siendo niña, había descubierto que la belleza despierta la curiosidad. Y cuando sentimos curiosidad, aprender deja de ser una obligación para convertirse en un auténtico placer.
Profesores como usted consiguen que alumnos como yo nos enamoremos de asignaturas a las que, de otro modo, quizá nunca habríamos prestado la atención que merecen.
Mis primeros pasos...
No todos los años de mi vida escolar fueron dulces y fáciles.
Recuerdo que, cuando tenía once años, de un día para otro todo cambió.
Algunos de nuestros profesores se jubilaron y otros, los más jóvenes, se marcharon de baja por maternidad. Los profesores iban y venían. Fue una época de mucha incertidumbre.
Y fue precisamente en aquella etapa cuando me di cuenta de algo muy importante.
Los únicos momentos en los que de verdad era feliz en el colegio eran las clases de francés y de inglés.y de inglés.
Era allí donde sentía la conexión más profunda con mi esencia lingüística.
Recuerdo llegar a casa, abrir mi ordenador y buscar cualquier página web donde pudiera aprender idiomas con mayor profundidad.
Pasé horas y horas explorando cientos de páginas, intentando encontrar respuestas.
Aprendía las reglas gramaticales mientras entendía la lógica que había detrás de ellas y sus raíces históricas.

Leía libros.
Veía películas.
Escuchaba pódcasts.
Estudiaba distintos acentos.
Memorizaba ensayos.
Hacía miles de ejercicios, cuestionarios y exámenes.
Todo lo que encontraba.
Aquel proceso transformó por completo la confianza que tenía en mí misma.

Cuanto más aprendía, más segura me sentía.
Y cuanto más profundizaba en un idioma, con más claridad y precisión era capaz de expresar mis ideas, mis deseos y mis emociones.

Hoy me siento profundamente agradecida con aquella Daniela de once años por haber dedicado tres años de su vida, día tras día, a construir los cimientos de la lingüista en la que soñaba convertirse.

Fueron tres años que me permitieron comprender la profundidad y las raíces de cada idioma que aprendía.
No quería aprender solo palabras.
Quería descubrir las historias que había detrás de ellas.
Estudiaba vocabulario mientras investigaba el origen de cada palabra.
Como consecuencia, muchas veces no teníamos profesor sustituto y el aula quedaba prácticamente en nuestras manos. Al principio nos parecía divertido.
Pero, poco a poco, empecé a sentir que ir al colegio ya no tenía mucho sentido.
A veces me sentía como una arqueóloga descubriendo tesoros escondidos.

Tesoros que nadie podría quitarme jamás.

Gracias, Daniela.

Te quiero.
Mi aula imaginaria...
Cuando cumplí catorce años, algo cambió dentro de mí.
Así que... qué hice?
Después de pasar tantos años aprendiendo sin descanso, absorbiendo conocimientos y desarrollando nuevas habilidades, llegó un momento en el que sentí que ya no podía seguir guardándomelo todo para mí.
Necesitaba compartirlo.
Necesitaba transmitirlo.
Necesitaba ayudar a otras personas a experimentar esa misma ilusión que yo sentía al aprender un idioma.
Así que un día hice algo que hoy todavía me hace sonreír.
Me compré una pizarra blanca y un rotulador.
Y empecé a dar clase...
A un aula completamente imaginaria.
Pero, de repente, ocurrió algo que no esperaba.
Me quedé sin palabras.
Empecé a tartamudear.
"Sí, conozco esta regla... pero, cómo la explico? Cómo la formulo? Qué palabras debería utilizar?"
?
Y fue entonces cuando comprendí que enseñar era empezar de nuevo.
Había llegado el momento de volver a aprender cada regla, pero desde una perspectiva completamente distinta.
Ya no como una alumna que intenta entenderla en silencio.
Sino como una profesora que se pregunta cómo puede explicarla para que otra persona la comprenda de verdad y en qué situaciones puede resultarle útil.
Hoy, al mirar atrás, hay algo que tengo muy claro.
Yo no estaba jugando a ser profesora.
Me estaba convirtiendo en una.
Porque los sueños no se hacen realidad solo con imaginarlos.
Se hacen realidad cuando empiezas a vivirlos y practicarlos.
No fue un cambio que ocurriera de la noche a la mañana.
Me llevó tiempo dejar de ser una "estudiante profesional" para convertirme en una "profesora principiante".
Pero los días fueron pasando.
Y también los meses.
Y, casi sin darme cuenta, cada vez me sentía más cómoda delante de aquella pizarra.
Sabes por qué?
Porque cuando haces algo con ilusión una y otra vez, llega un momento en el que deja de parecer un esfuerzo.
Empieza a salirte de forma natural.
Como si siempre hubiera formado parte de ti.
Con el tiempo llegué a sentirme tan cómoda dando aquellas clases imaginarias que, cuando mis padres entraban en mi habitación, mi madre sonreía y decía:
"Ah, estás trabajando. Vuelvo más tarde."
Y trataba aquellas horas de práctica como si fueran un trabajo de verdad.
Ah... por dónde empiezo?

Cuando tenía dieciséis años, la vida me regaló otra pequeña señal de que estaba caminando en la dirección correcta.
Mi primera alumna...
Empezar a enseñar.
Por aquel entonces ya estudiaba en la universidad.
Mis días estaban llenos de clases, presentaciones, trabajos y exámenes.
Y, aunque aprendía muchísimo, en el fondo de mi corazón había algo que esperaba con impaciencia...
Durante mucho tiempo había llenado mi mundo de idiomas, conocimientos y formas diferentes de aprender.
Y ahora sentía que estaba preparada para compartir todo eso con alguien más.
No esperaba nada.
De hecho, publicar aquel anuncio ya era una pequeña victoria para mí.
Era un paso más hacia la vida que llevaba tantos años imaginando.
Al venir de una familia muy generosa y cariñosa, hacer que las personas se sintieran cómodas siempre me había salido de forma natural.
Antes de cada clase, pasaba por una tienda para comprar fruta, dulces y pequeños aperitivos antes de ir a casa de Jasmine.
Juntas preparábamos la mesa, nos acomodábamos, disfrutábamos de nuestra compañía...
Y después empezábamos la clase de inglés.
Oficialmente, nuestras clases duraban una hora y media.

En realidad, a menudo se extendían a tres maravillosas horas.

No porque perdiéramos el tiempo.

Sino porque cada tema nos llevaba al siguiente.
La gramática era solo el principio.
Quería que Jasmine descubriera todo el mundo que existe dentro de un idioma.
Su historia.
Su cultura.
Su música.
Sus acentos.
Sus pequeñas historias.
Todos esos detalles que hacen que una lengua deje de ser solo un conjunto de palabras y cobre vida.
Cada clase se convertía en un pequeño viaje.
Y las dos disfrutábamos muchísimo de ese viaje.
Hoy, mirando atrás, entiendo que Jasmine no fue simplemente mi primera alumna.
Fue la persona que me ayudó a descubrir que enseñar no era solo algo que me gustaba hacer.
Era algo que daba un propósito a toda mi curiosidad.
Ese recuerdo sigue siendo, hasta el día de hoy, uno de los tesoros más bonitos de mi vida.
Gracias, Jasmine.
Te quiero muchísimo, preciosa.
Así que un día reuní todo mi valor y publiqué un pequeño anuncio en internet.
Simplemente decía que era una estudiante de primer año de universidad que ofrecía clases particulares de inglés.
Y entonces ocurrió algo que nunca olvidaré.

Tres minutos después, sonó mi teléfono.
Al otro lado de la línea estaba la madre de Jasmine.

Y así, casi como un pequeño regalo de la vida, Jasmine se convirtió en mi primera alumna de verdad.
Antes de empezar las clases, quedamos con su familia simplemente para conocernos.
Ese primer encuentro hizo que todo resultara muy natural, y poco después comenzaron nuestras clases.

Y, aunque en teoría yo era la profesora, la realidad es que aquellas clases también me enseñaron muchísimo a mí.

Con dieciséis años no sabía demasiado sobre planificación de clases ni gestión del tiempo.
Pero había algo que sí sabía con absoluta certeza: amaba los idiomas con todo mi corazón.
Y quería que Jasmine sintiera ese amor desde el primer momento.
NOW
Mi educación...
En este capítulo quiero ser completamente sincera contigo.
Sé que no todo el mundo estará de acuerdo con mi forma de ver la educación, y lo entiendo perfectamente.
Pero para mí es importante compartir la perspectiva que ha acompañado mi camino durante todos estos años.
Si pudiera darte un solo consejo, sería este:
Porque los colegios, las universidades y los centros educativos pueden darnos estructura, disciplina y conocimientos muy valiosos.
Pero la calidad de ese aprendizaje depende en gran medida de las personas que tenemos delante.
Cada profesor es diferente.
Algunos enseñan con una pasión enorme.
Otros llegan al aula cansados.
Algunos tienen una experiencia extraordinaria.
Otros todavía están descubriendo su propia manera de enseñar.
Algunos entran en clase llenos de ilusión por compartir todo lo que saben.
Otros cargan con problemas personales, estrés o simplemente años de agotamiento.
Y todos esos factores influyen no solo en lo que enseñan, sino también en algo igual de importante:
cómo lo transmiten.
Aprendí esta lección durante mis años escolares.
Algunos profesores amaban profundamente lo que hacían, y esa pasión conseguía que una simple clase se convirtiera en una experiencia inolvidable.
Otros parecían haber perdido esa conexión con su profesión, y conseguían que incluso las materias más interesantes parecieran aburridas.
Fue entonces cuando entendí algo importante.
La educación reglada es, en cierta forma, una lotería.
A veces tienes la suerte de encontrarte con un profesor que despierta en ti una pasión que ni siquiera sabías que existía.
Alguien capaz de hacerte enamorar de una asignatura a la que quizá nunca habrías prestado atención.
Y otras veces te encuentras con alguien que, sin querer, consigue que una materia maravillosa parezca la más aburrida del mundo.
Así es la vida.
La vida no está obligada a ser perfecta.
Lo que sí está en nuestras manos es aprender a adaptarnos y sacar lo mejor de cada situación.
Cuanto antes desarrollamos esa capacidad, más fácil y más bonita se vuelve la vida.
Esa fue la mentalidad que llevé conmigo durante cada carrera universitaria y cada curso online que decidí realizar.
Nunca esperé que otra persona fuera completamente responsable de mi educación.
Esa responsabilidad siempre fue mía.
Y precisamente porque adoro la educación en todas sus formas, tengo toda una colección de diplomas y certificados en mi habitación.
Aquí mencionaré solamente algunos de los programas, tanto presenciales como online, relacionados con la lingüística que he realizado:
Estoy profundamente agradecida a todos los compañeros con los que compartí aquellos años.
Por las pausas para tomar café en las que reíamos y nos quejábamos juntos.
Por las noches largas preparando exámenes.
Por la alegría de celebrar juntos cuando finalmente los aprobábamos.
Y, sobre todo, por simplemente estar ahí los unos para los otros.
No vayas a la universidad si no estás preparado para aprender el 90% del contenido por tu cuenta.
Por qué lo digo?
Estudié Lengua y Cultura Española en la Universitat Autònoma de Barcelona.
Después, estudié Business English en la Universidad de Pensilvania.
También siento una enorme gratitud hacia cada profesor que hizo un esfuerzo extra para compartir con nosotros no solo sus conocimientos, sino también su experiencia, sus aprendizajes de vida y su apoyo.
Profesores que nos acompañaron no solo como estudiantes, sino como personas intentando comprender este mundo tan complejo y lleno de matices.
Mil gracias!
Hicisteis que mi experiencia fuera completa y verdaderamente inolvidable.
También estudié Lingüística en el Instituto de Lenguas Extranjeras de San Petersburgo.
Mi práctica...
A lo largo de los años, he tenido el enorme privilegio de enseñar a personas de todos los ámbitos de la vida:
abogados, pilotos, auxiliares de vuelo, empresarios, especialistas en tecnología, entrenadores olímpicos, médicos, profesores y, por supuesto, mis queridos niños.
El universo ha sido increíblemente generoso, enviando a mi vida a personas tan diversas y fascinantes para que pudiéramos ampliar nuestras perspectivas, compartir nuestros mundos y aprender unos de otros.

¡Qué alegría tan grande ha sido formar parte de esos encuentros!

Gracias. Gracias. Gracias.
Después de muchos años enseñando, sentí que había llegado el momento de dar un nuevo paso.
Quería compartir mis clases más allá de las sesiones individuales.
Porque cuando llegas al techo del lugar en el que estás, significa que ha llegado el momento de subir al siguiente piso.
Y para mí, ese siguiente piso fue la enseñanza online.
La enseñanza online a nivel mundial.
Así que, de forma natural, grabé mi primera clase y la publiqué en Instagram.
Todavía recuerdo lo que ocurrió después.
El vídeo alcanzó más de 3.500 visualizaciones en apenas una hora.
Y pensé...
Cada vez que publico un vídeo, sigo sintiendo esa misma sorpresa.
Nunca deja de maravillarme.
Estoy profundamente agradecida a todos vosotros.
Sois quienes dais sentido a estas clases en vídeo.
Gracias.
Para enseñar a 100 alumnos de forma presencial pueden hacer falta años.
Pero en internet ocurre algo casi mágico.
En cuestión de segundos, un estudiante puede descubrir tu vídeo, elegirte como profesora y acompañarte en tu camino.
Y, de repente, dos personas de lugares completamente diferentes del mundo están conectadas.
Mágico, verdad?
Y sabes qué ocurrió al día siguiente?
Punto de inflexión...
Uno de los grandes puntos de inflexión de mi vida llegó en febrero de 2023.
Una joven estudiante de Corea del Sur me envió un mensaje que nunca olvidaré.
Su mensaje me emocionó profundamente.
De hecho, me quedé sin palabras.
No respondí inmediatamente.
Necesitaba unos minutos para asimilar lo que estaba sintiendo, quedarme con aquella emoción y disfrutar de ese momento tan especial.
Porque no hay nada que haga más feliz a un profesor que saber que ha podido ayudar a alguien.
Y ahora voy a ser completamente sincera contigo.
Al principio pensé que sería fácil.
Imaginaba que tardaría unos seis meses aproximadamente y, voilà, el libro estaría terminado.
Tres años y medio después, aquí estoy, sonriendo al recordar aquel pensamiento tan inocente.
¡Qué ingenua era!
Cada etapa me llevó a descubrir una nueva profesión que tenía que aprender para poder hacer realidad mi visión.
Quieres escribir un libro?
Aprende a ser escritora.
Quieres editar tu propio curso?
Aprende a ser editora.
Quieres crear una página web?
Aprende a desarrollarla.
Quieres programar una aplicación?
Aprende a ser programadora.
Y la lista continúa.
Hoy siento una gratitud inmensa hacia aquella estudiante de Corea del Sur.
Sin saberlo, ella me inspiró a llegar hasta este punto y a convertir en realidad una visión que llevaba años viviendo dentro de mí.
Hace poco le dije algo muy personal a mis padres.
Les dije:
"Si hubiera sabido desde el principio todo el camino que me esperaba, quizá nunca habría empezado."
Me mandó una foto de su escritorio lleno de capturas de pantalla impresas de mis vídeos.
Me contó que estaba preparando un examen de la universidad y que simplemente quería darme las gracias.
Aparté las redes sociales y empecé inmediatamente a crear un auténtico libro audiovisual.
Quería que mis estudiantes pudieran disfrutar de una experiencia de aprendizaje completa y tangible.
No simplemente hacer capturas de pantalla de mis vídeos. ¡Eso ya no!
Quería crear algo más.
Algo que pudieran tener entre sus manos.
Esa decisión marcó el nacimiento de Englexs Academy.
Durante estos años aprendí algo muy importante:
La vida no está hecha para ser siempre sencilla y cómoda.
Si todo fuera fácil, no habría crecimiento.
No habría transformación.
Y probablemente tampoco habría historias que merecieran ser recordadas.
Así que sí.
Mi camino no fue fácil.
Pero fue algo mucho más valioso:
Fue nuevo.
Porque, a menos que estés dispuesto a crecer y convertirte poco a poco en todas esas versiones de ti mismo que el camino necesita, es difícil sentir verdadera seguridad cuando finalmente alcanzas tu objetivo.
Puedes conseguir el resultado.
Pero, en el fondo, puede quedarse esa sensación de no ser completamente merecedor de él.
Como si hubieras llegado al destino sin haber recorrido realmente el camino.
Pero la vida fue más sabia que yo.
No me mostró todos los desafíos de golpe.
Llegaron uno a uno.
Y mientras yo crecía, aparecía un nuevo reto esperando ser descubierto.
De esa manera, el camino parecía posible.
Aunque nunca fue fácil.
Fue un viaje lleno de inspiración, desafíos, noches largas, felicidad, ilusión, disciplina y concentración.
Y, sin ninguna duda, mereció la pena.
Lo que una vez soñé, ahora es mi realidad.

En este momento quiero dar las gracias a Dios y al Universo por enviar a nuestra vida a ciertas personas.
Personas que llegan para dar forma a nuestro camino, cambiar suavemente la dirección de nuestra historia y llevarnos hacia lugares que jamás habríamos imaginado alcanzar por nosotros mismos.
Academia Englexs...
Academia Englexs es el resultado de todas mis experiencias, pasiones y muchos años dedicados a la enseñanza. Es un espacio donde el aprendizaje se siente personal, inspirador y gratificante, diseñado para ayudarte no solo a mejorar tu inglés, sino también a ganar confianza, claridad y fluidez en la comunicación.
Dentro de la Academia Englexs encontrarás:
• Cursos cuidadosamente diseñados para ayudarte a comunicarte en situaciones reales, mejorar tu pronunciación y desarrollar fluidez
• Materiales audiovisuales creados y editados personalmente por mí, porque cada pequeño detalle importa cuando estás construyendo una experiencia de aprendizaje
• Herramientas que te ayudarán a practicar, repetir y asimilar el idioma de una manera natural, sin presión, miedo ni estrés innecesario
• Acompañamiento y apoyo para mantener tu motivación y confianza incluso cuando el camino se vuelva desafiante
Elegí dedicar el primer curso de Englexs Academy a la pronunciación inglesa.

Por qué la pronunciación?

Porque la manera en la que hablamos no se trata únicamente de producir sonidos correctamente.
Se trata de confianza.
De sentirnos comprendidos.
De poder compartir nuestras ideas con el mundo sin miedo.

Cada lección fue creada con la misma curiosidad, ilusión y amor que sentía cuando era una niña descubriendo los idiomas por primera vez.
De corazón, espero que disfrutes del curso tanto como yo he disfrutado creándolo.
Y esto es solo el principio.
Ya estoy trabajando en nuevos cursos que pronto abrirán nuevas puertas hacia diferentes áreas del aprendizaje de idiomas y la comunicación.
Cuando sientas que ha llegado tu momento, estaré encantada de darte la bienvenida a Englexs Academy.
Más allá de la enseñanza...
Cuando no estoy enseñando o creando nuevos cursos, vuelvo a aquellas cosas que siempre han llenado mi corazón de inspiración. Me sumerjo en el arte y en la creatividad.
Me encanta dibujar, leer, bailar, viajar, visitar museos y asistir a clases y talleres que me permiten seguir aprendiendo.
Y, como ya sabes, mi familia ocupa un lugar muy especial en mi vida.
Todas estas pasiones llenan mis días de color y significado.
Alimentan mi imaginación, amplían mi forma de ver el mundo y aportan nueva energía a todo lo que hago: desde crear cursos hasta conectar con mis estudiantes.
Creo que la creatividad, la curiosidad y la belleza son tan importantes para aprender como la disciplina y la práctica.
Porque aprender no consiste únicamente en acumular conocimientos.
También consiste en mantener el corazón y la mente abiertos al mundo.
Gratitud...
Cuando miro atrás y contemplo todo este camino, siento una profunda gratitud.
Gratitud hacia mis profesores, mis estudiantes y todas las personas maravillosas que he tenido la suerte de conocer en diferentes países y culturas.
Estoy agradecida a la vida por cada oportunidad, cada aprendizaje y cada giro inesperado que me ha llevado hasta convertirme en la persona que soy hoy.
Ha sido un camino complejo, lleno de pequeñas piezas que fueron encajando poco a poco.
Un camino que nunca habría podido imaginar ni construir completamente sola.
Por encima de todo, siento una gratitud infinita hacia mi familia.
Especialmente hacia mi madre, mi mayor regalo en la vida.
Gracias por vuestro amor, vuestro cuidado y vuestro apoyo incondicional.
Mi deseo más profundo es que Englexs Academy se sienta como un verdadero hogar para aprender.
Un lugar donde el conocimiento y la bondad caminen juntos.
Un lugar donde siempre te sientas bienvenido, inspirado y acompañado para crecer.
Gracias por formar parte de este camino.
Te envío todo mi cariño y te deseo lo mejor.
Que tu aprendizaje te abra nuevas puertas, te acerque a nuevas oportunidades y te ayude a convertirte en la persona que sueñas llegar a ser.
Algún día...
Mientras releo estas páginas, me doy cuenta de cuántas historias hermosas he dejado sin contar.
No porque no fueran importantes.
Sino simplemente porque no quería abrumarte con demasiada información de una sola vez.
Algún día, cuando escriba un libro, me encantará compartir muchas más de las personas extraordinarias que se cruzaron en mi camino y el profundo impacto que tuvieron en mi vida.
Me gustaría contarte la historia de cada idioma que he aprendido y el recorrido tan especial que me llevó hasta cada uno de ellos.

Hablarte de cada país en el que tuve el privilegio de vivir y de todo lo que esos lugares me enseñaron, muchas veces sin decir una sola palabra.
Me gustaría hablarte de cada universidad.
De cada profesor.
De cada amigo.
De cada estudiante.
Y de todos esos momentos inesperados que, poco a poco, fueron moldeando la persona en la que me convertí.
Cada uno de ellos merece su propio capítulo.

Pero, por ahora, espero que estas páginas te hayan permitido conocer una pequeña parte del camino que me trajo hasta aquí.

Y quién sabe...

Quizá algún día continuemos esta historia juntos.
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